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Depresión

 

La depresión es una enfermedad mental, frecuentemente crónica y requiere detección, diagnóstico y tratamiento eficaz.

La OMS ha identificado fuertes vínculos entre la depresión y otros trastornos y enfermedades médicas. La investigación establece una alta correlación entre la depresión y los trastornos adictivos (tanto a sustancias como a comportamientos disfuncionales), trastornos de ansiedad, trastornos alimentarios y fobia social, entre otros. En cuanto a la relación de la depresión con patologías orgánicas, se observa una alta prevalencia en la enfermedad coronaria, problemas del tracto digestivo (enfermedad de Crohn, síndrome de intestino irritable, colitis ulcerosa), la obesidad y la diabetes.

 
Las estimaciones de la OMS sitúan a la depresión como una de las primeras causas de problemas de salud y de discapacidad. Se estima que más de un 5% de la población mundial la sufre. Esta cifra puede aumentar hasta el 15 % cuando hablamos de población subclínica, es decir, personas que no buscan ayuda o no son adecuadamente diagnosticadas. 
 
Depresión no es lo mismo que tristeza, sentimiento natural y universal que todas las personas sentimos. La depresión presenta un cuadro de síntomas definido y supone para la persona que la padece, un importante deterioro en los planos personal social y funcional.
 

¿Qué hacer si sufro depresión?

Aceptar y reconocer la enfermedad

En la mayoría de las ocasiones evitamos aceptar y reconocer la depresión. Negamos la enfermedad y normalizamos sus síntomas, confundiéndolos con «baches» emocionales o, peor aún, con incapacidad personal para solventar nuestras vidas. Esta forma de afrontar la enfermedad empeora la evolución de esta patología, cronifica los síntomas y empeora el pronóstico del tratamiento.

Buscar ayuda profesional

Acudir a un especialista de la Salud Mental. Estos profesionales son los encargados de realizar una valoración en profundidad y determinar el correspondiente diagnóstico. Hay diferentes tipos de depresión, diferentes causas que la originan y diferentes niveles de gravedad, por lo que un adecuado diagnóstico es imprescindible para establecer los niveles de intervención y los tratamientos más eficaces. 

Síntomas de la Depresión Mayor

(DSM-5 2015)

Se deben presentar al menos 5 de los siguientes síntomas en un tiempo superior a 15 días, la mayor parte de los días

Estado de ánimo deprimido

Que también puede manifestarse con irritabilidad excesiva o escasa tolerancia a la frustración. La persona percibe su estado de ánimo como bajo, con tendencia a la desesperanza, con sensación de sentirse «vacío». Algunas personas no son conscientes del estado de su ánimo pero en cambio manifiestan continuas quejas somáticas (dolores, malestar difuso).

Agitación o retraso psicomotor

Los cambios psicomotores incluyen la agitación (incapacidad para estarse quieto, frotarse las manos, hablar de forma rápida) o la lentificación (habla lenta, movimientos ralentizados, actitud ausente). Estos cambios pueden ser lo suficientemente graves como para ser observados por otras personas y suscitar preguntas en las que se interesan por el estado del paciente.

Pérdida de placer o anhedonia

Se presenta como la pérdida de interés por los hobbies o actividades que antes producían placer. La anhedonia se manifiesta en la evitación social, la tendencia al encamamiento o abandono de pasatiempos o actividades con los que antes se disfrutaba. 

Sensación de fatiga o cansancio

Es frecuente la disminución de energía, el cansancio y la fatiga. No se requiere que el paciente esté sujeto a la realización de grandes esfuerzos, ya que el cansancio no se relaciona con el esfuerzo físico. Incluso las tareas más pequeñas, que antes se realizaban sin esfuerzo, ahora requieren gran cantidad de energía y el paciente se siente incapaz de afrontarlo.

Fluctuaciones del apetito y el peso

La alteración en el apetito se puede dar de dos formas: tanto en aumento como en disminución. Hay pacientes que refieren tener que «obligarse» a comer, mientras que otros pueden presentar un continuo picoteo e incluso atracones alimentarios (dulces, chocolate, hidratos de carbono). Cuando la alteración alimentaria es crónica e intensa, el paciente puede presentar oscilaciones importantes de su peso (mayor a un 5% en relación a su peso premórbido) en un mes.

Insomnio o hipersomnia

La alteración del sueño se puede presentar en forma de dificultad para dormir (insomnio de conciliación, de despertar frecuente) o de hipersomnia o sueño excesivo que se arrastra a lo largo del día. Estas alteraciones llevan aparejadas una mala calidad del sueño, y el paciente refiere aumento del cansancio, de la irritabilidad o el llanto lábil.

Sentimientos de inutilidad, culpa o desesperanza

Incluye un pensamiento rumiativo en el que prima la autoevaluación negativa, la desesperanza hacia el futuro y la infravaloración de las propias capacidades. Se suele dar una extrema sensibilidad ante acontecimientos neutros o triviales que son interpretados como amenazantes. Se responde de manera exagerada a la aprobación social y el paciente se acaba sintiendo sin recursos, culpable e incompetente para resolver situaciones de la vida cotidiana.

Problemas para pensar o concentrarse

Las funciones cognitivas se enlentecen. Se presentan fallos para concentrarse en tareas sencillas, los flujos de razonamiento se interrumpen, hay frecuentres pédidas de memoria y el paciente manifiesta dificultades para tomar decisiones ante asuntos relativamente sencillos. 

Ideación de muerte

Son frecuentes los pensamientos de muerte, la ideación suicida o los intentos autolíticos. Estos pueden aparecer de manera evolutiva, desde estadios más leves en el que el sujeto manifiesta «no importarle morir», pasando por la creencia de que los demás estarían mejor sin él/ella a, hasta estados en el que el/la paciente idea de manera constante planes de suicidio.

«Yo tenía un perro negro»

Fuente: Organización Mundial de la Salud

¿CÓMO SE TRATA LA DEPRESIÓN?

 

La Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud Español (GPC-SNS), basada en las recomendaciones de comités de expertos internacionales (APA, NICE), aconseja el tratamiento de la depresión desde un modelo integrativo, que incluya psicoeducación, apoyo individual y familiar, coordinación entre los diferentes profesionales que colaboren en el tratamiento, tratamiento de las comorbilidades que presente el paciente (sean éstas otros trastornos psicológicos o médicos) y el seguimiento adecuado en la prevención de recaídas. 

La GPC-SNS identifica como más eficientes en el tratamiento de la depresión a las denominadas «Terapias Basadas en Evidencia Científica» (TBEC) y entre los tratamientos de primera elección se encuentran la Terapia Cognitiva-Conductual, la Terapia Familiar, la Terapia Interpersonal, Terapia Dialéctica Conductual y la Terapia de Aceptación y Compromiso. 

Trastornos Comórdidos

La ansiedad es un trastorno emocional caracterizado por un estado de angustia permanente que dificulta el normal afrontamiento de situaciones de la vida cotidiana. El miedo, la rumiación obsesiva, la anticipación catastrófica, la sensación de incontrolabilidad y los estados somáticos de nerviosismo y agitación son los síntomas principales.

Las fobias son  trastornos que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas que invalidan al sujeto a adaptarse con normalidad a su entorno. Entre las más frecuentes encontramos las fobias a lugares cerrados, a volar en avión o a la exposición social (miedo a hablar en público o a relacionarse). Son limitantes y producen en el sujeto un gran malestar clínico.

Entendemos por trastornos de la conducta alimentaria a un conjunto de alteraciones graves relacionadas con ingesta de alimentos. La anorexia y la bulimia son los más conocidos y relevantes por sus importantes repercusiones, pero no son los únicos. Entre los más frecuentes a nivel poblacional encontramos a los «dietantes crónicos», personas que hacen un uso indiscriminado y sin consejo profesional de todo tipo de dietas.

Cuando hablamos de adicciones a actos/comportamientos o conductas adictivas, nos referimos a comportamientos en los que el sujeto es incapaz de controlar. El abuso es la característica principal y la escasa consciencia del sujeto le lleva al uso compulsivo de las compras, el juego, las redes sociales, la pornografía o el uso de Internet.

Los rasgos esenciales del trastorno obsesivo-compulsivo es la aparición  recurrente de rumias de pensamientos u obsesiones que llevan aparejadas la realización de actos compulsivos para reducir de esta manera la carga del sufrimiento. Los TOC más comunes son los de orden, comprobación, limpieza y perfección.