Estrés en entornos vitales

Rope frayed about to break on Wooden white background

Es  frecuente escuchar en consulta a personas que demandan ayuda por problemas relacionados con depresión, ansiedad, consumo de sustancias, insomnio, problemas de rendimiento académico, problemas alimentarios (obesidad, ingesta emocional, bulimia nerviosa) o diversas patologías psicosomáticas, cuando en realidad el epicentro del malestar se encuentra en una mala calidad de vida debido a estrés crónico en sus entornos vitales. 

 


 
 

Diferentes estudios sobre calidad de vida indican que más de un 30% de la población europea sufre de estrés en sus entornos vitales. Bajo el paraguas de esta cifra se camuflan diferentes trastornos, que si bien no tienen correlato categórico a nivel diagnóstico, reflejan una realidad clínica más que evidente.

 


Las secuelas del estrés crónico en la vida de las personas se concretan básicamente en tres focos: el síndrome de burnout,  el acoso psicológico en el trabajo o mobbing laboral y el acoso psicológico en el ámbito escolar o bullyng.

 

Bournout

El término “bournout”, también denominado “desgaste profesional” o coloquialmente “estar quemado” define la situación que experimentan algunos profesionales o personas que se dedican a cuidar y velar por el bienestar de los demás o por el normal funcionamiento de instituciones o grupo de personas (cuidadores, médicos, psicólogos, docentes, trabajadores sociales, gestores de recursos humanos, directores de empresas…). La vocación, la empatía y la sobreimplicación que imprimen en su trabajo diario, acaba generando importantes trastornos emocionales y la reversión del positivismo que en origen tenía la persona hacia su actividad laboral. Se caracteriza por un estado de desafección emocional, fatiga física, sensación de ineficacia profesional, minusvaloración de sus capacidades o dudas sobre el sentido o el valor social que tiene su trabajo. La OMS ha reconocido esta patología en su reciente revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades (CIE 11, 2016), presentándola como uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas y físicas (depresión, ansiedad, trastornos adictivos, síndrome de Crohn, síndrome de colon irritable, gastritis crónica, cardiopatías…)

CAUSAS DEL BOURNOT

  • Carga excesiva de trabajo
  • Sobreimplicacion personal
  • Planificación laboral inadecuada
  • Rumiaciones cognitivas
  • Poca o deficiente autonomía laboral
  • Malas relaciones en el trabajo
  • Falta de apoyo o de reconocimiento

Criterios diagnósticos - OMS (CIE-11)

La OMS ha reconocido esta patología en su reciente revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades (CIE 11, 2016), presentándola como uno de los principales problemas de salud mental y la antesala de muchas patologías psíquicas y físicas (depresión, ansiedad, trastornos adictivos, síndrome de Crohn, síndrome de colon irritable, gastritis crónica, cardiopatía…).

ALIENACIÓN LABORAL

Alienación o rechazo hacia las actividades relacionadas con el trabajo. La persona acaba viendo su trabajo como «sin sentido», tedioso o angustioso. 

Puede desarrollar actitudes cínicas, negligentes e incluso hostiles hacia las personas con las que relaciona laboralmente. 


ALTERACIONES FISIOLÓGICAS

Son comunes las taquicardias, la sobreexcitación nerviosa, el insomnio, comportamientos compulsivos (fumar, comer, beber, ejercitarse en exceso) o evasivos (uso excesivo de internet, de televisión, de videojuegos…), dolores musculares y problemas del tracto digestivo (digestiones lentas, empeoramiento de grastritis crónica, síndrome de Crohn…), entre otras.

ALTERACIONES PSICOLÓGICAS

La persona acaba desarrollando aislamiento social, apatía, anhedonia, irritabilidad, síntomas depresivos, decisiones impulsivas, escasa tolerancia a la frustración, falta de creatividad y desidia vital.




Mobbing

Rude diverse colleagues humiliating offending stressed upset young african woman leader suffering from gender racial discrimination during meeting or feeling exhausted tired of responsibility at work

El mobbing laboral o acoso moral es un término que surge en los años 80 (Leymann) y define a un conjunto de comportamientos hostiles dirigidos a un trabajador por sus compañeros o sus superiores.

La característica fundamental no reside tanto en la intensidad de la hostilidad, sino en la repetición de la misma.

En palabras de Hirigoyen (1999) el acoso moral es “toda conducta abusiva (gesto, actitud, palabra, conducta) que atenta por su repetición o su sistematización a la integridad física o psíquica de un trabajador, poniendo en peligro su empleo o degradando su capacidad funcional y dignidad personal”.

La detección precoz es indispensable en estos casos, así como el apoyo y el tratamiento psicológico de la persona víctima del acoso.

Además de estas medidas, es importante que la persona acosada conozca sus derechos y las actuaciones que debe activar el Servicio de Prevención en las empresas, proveyéndole de esta manera, tanto de herramientas psicológicas como de conocimientos sobre las actuaciones jurídico-sociales.

La Terapia Cognitivo Comportamental, la Técnica en resolución de problemas, Mindfulness o la Terapia de Aceptación y Compromiso son algunas de las fórmulas terapéuticas que se consideran efectivas en estos casos.

Street Sign Motivation versus Mobbing

¿Cuáles son los criterios que denotan que sufrimos acoso laboral?

Basado en la Escala LIPT

Leymann Inventory of Psichological Terrorization

Consistente en frecuentes interrupciones, ninguneo, vacíos intencionados, desautorizaciones o burlas.

 

A nuestro trabajo, a nuestra persona, a nuestra vida privada, a la  adecuación o no de nuestros intereses, a nuestros gustos o valores, a nuestras creencias, a nuestra raza, origen o  singularidades corporales. 

Se bloquea nuestra intervención con gestos y expresiones humillantes, no se nos dirige la palabra, se evita el contacto visual de manera intencionada, se ignoran nuestra presencia, no responden a nuestras preguntas.

Se reciben amenazas tanto a nivel verbal como por escrito, pudiéndose hacer también por redes sociales o por internet (ciberacoso).

Se nos designan puestos o quehaceres por debajo de nuestras competencias o categorías, se nos dan constantemente tareas nuevas, no se nos confía ninguna tarea o se nos encomiendan tareas absurdas y sin sentido. Se nos desautoriza laboralmente de manera pública o humillante.

Se reciben insinuaciones o invitaciones directas a alternar en el plano sexual o íntimo, se reciben comentarios obscenos, se hacen alusiones a temas sexuales, se sufre acoso o agresión sexual en el plano físico (caricias, tocamientos).

Se nos sobrecarga de trabajo y se solicitan plazos imposibles o poco factibles.Se nos obliga a cargar con gastos laborales injustificados o a realizar actividades peligrosas para la salud o la integridad física. 

Acoso escolar

También conocido como hostigamiento escolar o bullyng es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico, que de forma reiterada se produce en el contexto escolar entre estudiantes. 

Supone un grave impacto en el desarrollo personal y social del acosado ya que socava el principio de seguridad, amparo, respeto y confianza que debe ofrecer el entorno educativo. El niño/a acosado/a se siente solo, indefenso, angustiado y con escasos o nulos mecanismos de afrontamiento. Estas situaciones de hostilidad en muchas ocasiones son desconocidas por padres o profesores o, en el peor de los casos, llegan a normalizarse. 

Frases del tipo » son cosas de niños”, “no es para tanto”, “eso le hará fuerte”, son comunes escucharlas por parte de algunos agentes externos (profesores, padres, compañeros), sin ser conscientes de que una actitud permisiva o laxa, valida un  tipo de violencia extremadamente dañina en la infancia y la adolescencia. 

La tasa global de  bullying  en España (bully: matón en inglés) se estima que asciende a más de 23,3 % en la población escolar (Informe Cisneros X, 2007) cifra que indica la existencia de un problema sociológico grave, extenso y en aumento.

Las repercusiones psicológicas son muchas e importantes: ansiedad, fracaso académico, problemas de autoestima, trastornos alimentarios y casos depresivos que pueden derivar en ideación suicida, intentos autolíticos o el suicidio.

Indicadores de vulnerabilidad

Los niños/as acosados/as normalmente no hablan de su problema, lo esconden o tienen la esperanza de que la situación se diluya con el paso del tiempo. Presentan un perfil psicológico que les hace especialmente vulnerables a convertirse en víctimas de este tipo de violencia y de abusos, siendo los indicadores de vulnerabilidad:

 

⊕ Carácter introvertido

⊕ Emocionalmente dependientes

⊕ Con escasas habilidades sociales

⊕ Inhibidos y reservados

⊕ Con alguna característica somática o cultural diferencial o especialmente válidos a nivel académico.

Dectectar a tiempo la situación, acompañar y tratar psicológicamente al menor, proveerle de herramientas cognitivas y conductuales, aconsejar a los padres, activar protocolos institucionales y gestionar recursos eductativos y grupos de mediación son las medidas más efectivas para abordar este tipo de violencia en el aula.


Formas de acoso escolar

Bloqueo Social

  • Consiste en que el niño quede marginado por el resto y se sienta solo y desprotegido. Se le ignora, se le rechaza públicamente, se evita el contacto con él o se le impide la participación en juegos, cumpleaños, competiciones, etc.

Hostigamiento

  • Consiste en burlas, críticas personales o a la familia, actitudes de menosprecio, uso de motes, faltas de respeto, ridiculización y gesticulación imitativa u ofensiva. Puede darse un hostigamiento en el plano físico, consistente en la génesis de molestias constantes (empujones, arrojar objetos, sustracción de material escolar) e incluso agresiones físicas, como palizas o persecuciones en grupo.

Manipulación

  • El acosador pretende "envenenar" a los demás  y ponerlos en contra del acosado, inventado bulos y  situaciones ofensivas que el grupo asume como válidas y que acaban generando hostilidad y rechazo hacia el acosado.

Coacción

  • Consiste en obligar a la victima a realizar contra su voluntad algunos actos, como por ejemplo, hacer los deberes al acosador, darle comida, conseguir objetos materiales en plazo, extorsionarle económicamente, o en el peor de los casos, que acceda a someterse a actos vejatorios o sexuales (facilitar fotos íntimas, mantener relaciones sexuales…). En todos los casos, el niño/a acosado/a accede por miedo a las repercusiones.

Detectar a tiempo la situación, acompañar y tratar psicológicamente al menor, proveerle de herramientas cognitivas y conductuales, aconsejar a los padres, activar protocolos institucionales y gestionar cursos psicoeducativos y grupos de mediación son buenas medidas en el tratamiento de este tipo de casos.

Trastornos Comórdidos

La depresión es un estado crónico de tristeza y melancolía que cursa con sentimientos de abatimiento, desesperanza y vacío. La persona lo sufre de manera diaria y ocasiona una visión de túnel, de rumiación negativa hacia el futuro y de baja autoestima. La mayoría de las personas la sufren de manera subclínica, es decir, se acostumbran a este estado de apatía e indefensión de manera permanente y no buscan ayuda, empeorando el pronóstico de la recuperación.

La ansiedad es un trastorno emocional caracterizado por un estado de angustia permanente que dificulta el normal afrontamiento de situaciones de la vida cotidiana. El miedo, los pensamientos obsesivos, la anticipación catastrófica, la sensación de incontrolabilidad y los estados somáticos de nerviosismo y agitación son los síntomas principales. Al igual que en la depresión, la mayoría de las personas la sufren de manera cada vez más generalizada.

Entendemos por TCA a los trastornos de la conducta alimentaria, un conjunto de alteraciones graves relacionadas con la ingesta y las conductas alimentarias. La anorexia y la bulimia son los más conocidos y relevantes por sus importantes repercusiones, pero no son los únicos. La gran puerta de entrada a los TCA son las dietas para el control de peso que siguen un gran porcentaje de la población, en aras de conseguir cuerpos esbeltos o ideales de belleza artificiosos. La población adolescente es la población más susceptible en  este tipo de trastornos.

Tendemos a subestimar las pequeñas dificultades que vamos encontrando en nuestra relación de pareja, entiendo que son cosas sin importancia o pasajeras. Los problemas, con el tiempo, se acrecientan y llegamos a situaciones límite en las que las discusiones, la distancia emocional o la falta de interés y empatía acaban convirtiéndose en situaciones que acaban normalizándose en la convivencia diaria. Los problemas de pareja pueden ser constructivos si se asumen como un proceso de mutuo conocimiento; de lo contrario, generan rupturas y hostilidades en la pareja.

La característica esencial de los trastornos del control de los impulsos es la dificultad para resistir un deseo, una tentación o necesidad que termina en un comportamiento o acto que resulta perjudicial para la propia persona o para los demás. Existen muchas formas en las que la falta de control empeora nuestra calidad de vida y la de la que nos rodean, como lo es la dificultad para controlar las adicciones (alcoholismo), la ludopatía y las explosiones de ira,  entre muchas.

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