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Trastornos de la imagen corporal

Hablar hoy en día de imagen corporal es hablar de insatisfacción. Nuestra sociedad de consumo, la publicidad y los medios masivos de comunicación han inoculado en la población un ideal de perfección, belleza,  juventud y delgadez difícilmente alcanzables. La imagen corporal se ha convertido en el siglo XXI en la piedra angular de la autoestima y la semiótica de la publicidad se encarga a diario de decirnos que nuestros cuerpos son imperfectos animándonos a rebelarnos contra lo propio y natural, induciendo por tanto, insatisfacción y rechazo hacia nosotros  mismos.

En las últimas décadas se ha constatado un aumento de la insatisfacción corporal a edades cada vez más tempranas. De hecho, algunos estudios comprueban que hasta un 48% de la población femenina española un rango de peso saludable (IMC: de 20 a 25), se encuentra a disgusto con su alguna de sus zonas corporales (abdomen, muslos, brazos, caderas, pechos…). Esta insatisfacción es una de las principales causas sociológicas que se apuntan como precipitante de los trastornos alimentarios, la depresión, la ansiedad social y los trastornos adictivos.

No obstante, aunque nuestra sociedad induce un estado de malestar permanente hacia nuestro cuerpo, el trastorno de la imagen corporal es una patología psiquiátrica que requiere el cumplimiento de los siguientes criterios (DSM-5): – Preocupación por uno o más defectos o imperfecciones percibidas en el aspecto físico que no son observables o parecen sin importancia para el resto de las personas.

En algún momento, la persona ha realizado:

–  Actos mentales consistentes en imaginarse con otro aspecto, compararse mentalmente con otros, realizar suposiciones, activar recuerdos.
– Comportamientos repetitivos consistentes en rituales de comprobación (mirarse frecuentemente al espejo, acicalarse en exceso, reposicionar compulsivamente prendas o partes del cuerpo), rituales de reaseguración (preguntar a otros, solicitar que se le ofrezca información tranquilizadora, hacerse acompañar por figuras de confianza), rituales de evitación (evitar reuniones o situaciones de exposición, camuflarse con ropas, aislamiento social o, en casos extremos, el suicidio). 
La preocupación por el aspecto físico es constante y causa a la persona malestar significativo o deterioro laboral, social o limitaciones importantes en otras áreas de funcionamiento.

El tratamiento de los trastornos de la imagen corporal va a requerir el abordaje de las obsesiones (pensamientos intrusivos y distorsionados) y de las compulsiones (comportamientos repetitivos). Los tratamientos psicológicos que mayor eficacia presentan en el abordaje de esta patología son: Terapia Cognitiva Comportamental (TCC), Exposición y Prevención de Respuesta, Entrenamiento en Habilidades Sociales y Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).


Trastornos Comórdidos

Entendemos por trastornos de la conducta alimentaria a un conjunto de alteraciones graves relacionadas con ingesta de alimentos. La anorexia y la bulimia son los más conocidos y relevantes por sus importantes repercusiones, pero no son los únicos.

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos​

La ansiedad es un trastorno emocional caracterizado por un estado de angustia permanente que dificulta el normal afrontamiento de situaciones de la vida cotidiana. El miedo, la rumiación obsesiva, la anticipación catastrófica, la sensación de incontrolabilidad y los estados somáticos de nerviosismo y agitación son los síntomas principales.

Una fobia es un trastorno de salud emocional o psíquico que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas​ como, por ejemplo, a los insectos o a los lugares cerrados. Sin embargo, no es sencillamente un miedo, pues guardan grandes diferencias.