Terapia de Aceptación y Compromiso

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«El dolor es natural, el sufrimiento una elección»

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es un formato experiencial, conductual y cognitivo de terapia, basado en la «Teoría de los Marcos Relacionales». Forma parte de las llamadas «Terapias de Tercera Generación» , terapias de última generación cuya principal aportación es explicar las disfunciones o trastornos emocionales que presentan las personas como el resultado de las interacciones que se producen entre el individuo y su contexto actual e histórico.

El objetivo de este nuevo abordaje es activar nuevas formas de relación e interacción, ofreciendo al paciente una potente herramienta y es la de conocer cómo el lenguaje adquirido por el aprendizaje contextual  (familia, escuela, sociedad, momento histórico) condiciona sus conductas y sus emociones. Se basa en tres grandes principios

 




Principios de la ACT

  • Aceptación
  • Compromiso
  • Activación

¿Qué aprendemos con ACT?

La Terapia de Aceptación y Compromiso busca generar un estado de consciencia basado en nuevos marcos relacionales desde


AceptaCIÓN

Nuestros problemas emocionales provienen de la evitación de experiencias desagradables. Activamos comportamientos y pensamientos dirigidos a escapar de lo no deseado por considerarlo impropio de nuestra condición. La sociedad occidental nos «educa» desde el principio del hedonismo inmediato, de la renuncia al dolor por considerarlo un fracaso del ser humano. El aprendizaje de un modelo de pensamiento antinatural, nos dirige a evitar el dolor cuando éste forma parte de nuestra condición humana. Aprender a aceptar es uno de los grandes retos de la ACT.

COMPROMISO

Una vez que aprendemos a aceptar, a asumir como propios y naturales eventos desagradables (una enfermedad crónica, la soledad, errores del pasado…), la atención se dirige a generar comportamientos activos que mejoren nuestra condición y la de nuestros prójimos. Es una etapa eminentemente activa, cargada de valores intrínsecos y en la que movilizamos recursos y habilidades para dar y ofrecer lo mejor de nosotros mismos. El compromiso hacia nosotros mismos, entendido como esfuerzo de mejora.

ACTUAR DESDE VALORES

Implica definir metas y actuar desde la organización de nuestros valores. Se pretende con esta revisión introspectiva, que seamos capaces de actuar, no por directrices externas o por la validación de agentes ajenos al fin humanista (intereses económicos, aprobación social) sino desde el sentido de lo moral y lo ético. La «acción desde y para los valores» es la máxima de la ACT y desde  este planteamiento llegamos a obtener la plenitud personal y un sentido de bienestar que  no depende de lo superfluo, sino de encontrar el sentido de nuestra vida como parte de un todo. 

METÁFORA DEL JARDÍN

  Supongamos que cada uno de nosotros es un  jardinero y que las las plantas son las cosas que más queremos en nuestra vida. Hemos seleccionado un lugar para plantar nuestro jardín, hemos distribuido las plantas dejando más terreno para las que más nos gustan, para aquellas que queremos que crezcan más y menos espacio para las plantas que no son tan relevantes para nosotros. Hemos preparado la tierra, plantado semillas, de donde han brotado nuestras plantas, unas con más fuerza, otras con menos… Y claro, algunas plantas importan más que otras, puede no ser lo mismo que se seque uno de los geranios a que se seque un rosal; el rosal puede que sea una de las plantas que más nos importa, y por ese motivo, que cuidemos con más mimo…

Ahora dime, ¿Cuáles son tus áreas o facetas de valor? Responde como si fueran las plantas de tu jardín…, ¿Cuánto te importa cada una de ellas?…Fíjate en que no te pregunto cómo están actualmente, sino qué sector ocupan en tu terreno, te pregunto sobre el valor que ellas tienen para ti…”

“Entonces tenemos la planta de tu pareja que te importa mucho y le das una importancia de ….. sobre diez, el ámbito laboral que le has dado una importancia de ….., la planta de….. Ahora bien, dime, actualmente ¿Cómo están las plantas de tu jardín, están frondosas o más bien mustias?

Si las plantas hablaran del jardinero ¿qué crees que dirían de ti?¿Dirías tú que el jardinero está poniendo todo el abono necesario, que el trabajo que está haciendo es suficiente según la importancia que cada una de sus plantas tiene?…Ahora te pido que mires tu comportamiento como jardinero y que me digas de cero a diez lo fiel que estás siendo con tus plantas….”

“Podríamos decir que las cosas desagradables, las que de alguna manera no te están dejando cultivar las plantas que más  quieres vendrían a ser las malas hierbas del jardín; éstas que crecen y lo ponen feo. Y dime tú como jardinero, ¿Qué haces con la mala hierba que aparece en tu jardín ?…Apenas ves que están apareciendo, rápidamente te afanas en arrancarlas ¿verdad?…Y hacer esto rápidamente ¿hace que la mala hierba desaparezca por completo?…Desaparece a la corta pero a la larga, al otro día, que pasa… ¿otra mala hierba?, ¿En otro lugar? Y entonces, tú rápidamente acudes a arrancarla….y de nuevo…otra mala hierba en otro lado. En tu experiencia, ¿consigues erradicar por completo la mala hierba?”

“Dime…, si el jardinero sólo se ocupa de arrancar la mala hierba porque no la quiere tenerla en su jardín, porque si ve malas hierbas, esto le perturba y descuida el resto de plantas:

¿Qué pasaría si emplea todo su tiempo en erradicar la mala hierba?¿cómo estarían entonces sus plantas, solo dedicándose a cortar y cortar la mala hierba?¿Podría regar, mover la tierra y abonar sus plantas?¿Podría emplearse en cultivar otras plantas?…
¿Y si la mala hierba fuese parte natural del hecho de tener un jardín?¿Y si hubiese que aprender a vivir con lo que el jardín ofrece a cada momento? Porque, dime una cosa…., si siempre estamos pendiente de la mala hierba… ¿Estaríamos disfrutando de las plantas que nos dan nuestro jardín?…

Kelly G. Wilson

Fuente: “Terapia de aceptación y compromiso. Un tratamiento conductual orientado a los valores”.