¿Qué aprendemos con ACT?
La Terapia de Aceptación y Compromiso busca generar un estado de consciencia basado en nuevos marcos relacionales desde
AceptaCIÓN
Nuestros problemas emocionales provienen de la evitación de experiencias desagradables. Activamos comportamientos y pensamientos dirigidos a escapar de lo no deseado por considerarlo impropio de nuestra condición. La sociedad occidental nos «educa» desde el principio del hedonismo inmediato, de la renuncia al dolor por considerarlo un fracaso del ser humano. El aprendizaje de un modelo de pensamiento antinatural, nos dirige a evitar el dolor cuando éste forma parte de nuestra condición humana. Aprender a aceptar es uno de los grandes retos de la ACT.
COMPROMISO
Una vez que aprendemos a aceptar, a asumir como propios y naturales eventos desagradables (una enfermedad crónica, la soledad, errores del pasado…), la atención se dirige a generar comportamientos activos que mejoren nuestra condición y la de nuestros prójimos. Es una etapa eminentemente activa, cargada de valores intrínsecos y en la que movilizamos recursos y habilidades para dar y ofrecer lo mejor de nosotros mismos. El compromiso hacia nosotros mismos, entendido como esfuerzo de mejora.
ACTUAR DESDE VALORES
Implica definir metas y actuar desde la organización de nuestros valores. Se pretende con esta revisión introspectiva, que seamos capaces de actuar, no por directrices externas o por la validación de agentes ajenos al fin humanista (intereses económicos, aprobación social) sino desde el sentido de lo moral y lo ético. La «acción desde y para los valores» es la máxima de la ACT y desde este planteamiento llegamos a obtener la plenitud personal y un sentido de bienestar que no depende de lo superfluo, sino de encontrar el sentido de nuestra vida como parte de un todo.



