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Proceso Terapéutico

Se denomina proceso terapéutico a la relación que se establece entre el paciente y el especialista y tiene, como objetivo principal en su implementación:

    1. Resolver un problema o disfunción que provoca en el paciente un acusado malestar psicológico, cuando, como por ejemplo, presenta problemas familiares, trastornos emocionales (depresión, ansiedad), trastornos de la conducta alimentaria, estrés laboral, experiencias traumáticas (víctima bullying, violencia de género, mobbing), y/u
    2. Optimizar los recursos psicológicos del paciente con el fin de mejorar su calidad de vida, su bienestar personal y el de su entorno, favoreciendo su desarrollo personal y humano, cuando por ejemplo, se interviene en la mejora de sus habilidades sociales, se realizan talleres de autoestima y autoafirmación, o se activan estrategias de coaching emocional.

¿Cuándo bebemos acudir a un psicólogo?

Hay ocasiones en las que apreciamos tristeza, tensión o malestar emocional de forma esporádica, con moderada intensidad y de corta duración. Este malestar nos ayuda a “crecer”, a aceptar los cambios que se producen en nuestro entorno o en nuestras vidas y, por tanto, es un malestar que cumple una función adaptativa y saludable: nos ayuda a afrontar, a desarrollar nuevas estrategias y a mejorar nuestras habilidades.   

Pero cuando los cambios del entorno, las situaciones vitales o las propias apreciaciones nos producen un estado permanente de insatisfacción, sufrimiento o desafección, que se alarga en el tiempo, se intensifica y progresivamente merma nuestra capacidad funcional, entonces nos encontramos ante la necesidad de pedir ayuda.

Los indicadores más frecuentes para pedir ayuda psicológica son:

    1. Vivenciar un estado permanente de preocupación, anticipación negativa y rumiaciones cognitivas.
    2. Vivenciar un estado permanente de incertidumbre, cambios frecuentes de humor, angustia, sensación de indefensión o desesperanza, soledad, miedo, culpabilidad…
    3. Presentar conductas disfuncionales que empeoran el ajuste con el entorno, las relaciones con los demás y el respeto por nosotros mismos (problemas adictivos, alimentarios, de relaciones sociales, de control de los impulsos…)
    4. Haber vivenciado traumas y experiencias en el pasado que no hemos superado y que nos producen un gran malestar emocional o funcional.
    5. Experimentar situaciones vitales que nos bloquean, nos preocupan y no sabemos cómo afrontar: la muerte de un ser querido, ser diagnosticados de una enfermedad crónica, separación marital traumática..
    6. Presentar continuas somatizaciones no debidas a enfermedad médica: dolores de cabeza, dolores musculares, alteraciones gastrointestinales, insomnio, fatiga crónica, hipersomnia…
    7. Empeoramiento de nuestras relaciones sociales, rendimiento académico o laboral o capacidad adpatativa.
    8. Utilizar mecanismos evasivos y compulsivos para “olvidarnos o despejarnos” que conlleven alteración importante en otras áreas vitales (compras compulsivas, uso/abuso de sustancias, uso de redes sociales/juegos…).
    9. Consejo de amigos y familiares: en ocasiones no somos conscientes de cómo nuestra felicidad, calidad de vida o bienestar se han ido reduciendo. El estrés crónico merma nuestra capacidad de análisis y de introspección y las personas de nuestro entorno son, en muchas ocasiones (en más de un 40% de los casos de personas que acuden al psicólogo), una importante voz de alarma.
    10. No hemos conseguido, por nuestros medios, resolver un problema que nos preocupa o nos limita: en ocasiones utilizar libros de autoayuda, hablar con amigos o recibir indicaciones o consejos de familiares u otros profesionales (médicos, pediatras, psiquiatras) no son suficientes. En estos casos, se recomienda acudir al psicólogo.

Aunque tradicionalmente, se ha asociado la visita al psicólogo a la existencia de un problema o disfunción, cada vez es más frecuente asociar la intervención terapéutica al desarrollo y el crecimiento personal. La psicología positiva ha demostrado su eficacia en fomentar la calidad de vida relacionada con la salud y hoy encontramos a cada vez más personas que solicitan la ayuda psicológica para:

    1. Conocerse a sí mismo, aceptarse y mejorar su autoestima.
    2. Desarrollar la inteligencia emocional, la empatía, las habilidades sociales.
    3. Enriquecer la capacidad laboral o académica.
    4. Mejorar y optimizar la comunicación y la relación como padre, familiar, pareja,  amigo o como compañero de trabajo.
    5. Buscar un sentido a la vida, tener un proyecto humano y propio.
    6. Desprenderse de la culpa, de la rabia, aceptar y perdonar.
    7. Mejorar la capacidad de organización, reducir la procrastinación.

¿Cómo se realiza el procedimiento psicoterapéutico?

Fases de la terapia:

    1. Evaluación: Es una parte fundamental del proceso terapéutico. En ella se recopila información en función de la demanda del paciente. Suele durar 2 ó 3 sesiones y se acompaña de pruebas y escalas psicológicas, entrevista hablada y, en ocasiones, información relevante que aporten otros miembros de la familia o del entorno del paciente. Esta etapa es fundamental ya que determinará el correcto diagnóstico, la diana terapéutica y los procedimientos a utilizar en la fase de intervención.
    2. Rotulación de la demanda: es muy común que el paciente acuda a consulta con un alto grado de malestar psicológico pero que no sea capaz de identificar el verdadero origen de su problema. En la mayoría de las ocasiones su demanda suele referirse a problemas de ansiedad, tristeza, conflictividad social, timidez, crisis de pánico…Aunque estos estados emocionales son reales, inmediatos y muy limitantes para quien los sufre, no suelen identificar las verdaderas causas que los originan. El análisis funcional permite esta identificación, la correcta rotulación de la demanda, el diagnóstico del paciente y la elaboración del proceso terapéutico.
    3. Tratamiento: Esta es la fase en la que se trabaja con estrategias específicas, validadas científicamente, con la finalidad de obtener resultados que dirijan al paciente a la solución de sus necesidades o demandas. El paciente adquiere herramientas, habilidades y conocimientos que le ayudan a realizar una modificación o control de sus actitudes, pensamientos, emociones y comportamientos. Estas habilidades le permiten un mejor ajuste psicológico y una mayor calidad de vida. Puede tener una duración estimada, en función del tipo de terapia elegida, que oscila entre 8-20 sesiones, dependiendo del tipo de trastorno, demanda o situación específica del paciente.
    4. Seguimiento: Es una fase destinada a brindar apoyo al paciente en la consolidación de las estrategias aprendidas. Son sesiones espaciadas (cada 2 ó 3 meses) que permiten al paciente generar una consciencia de sus cambios y mejoras y resolver pequeños desajustes vitales, desde una visión integral y proactiva. Esta fase del proceso se entiende como un proceso de “coaching” en el que el propio paciente actúa de manera creativa en el descubrimiento y extrapolación de sus potencialidades. Se orienta a la consciencia, la aceptación y la elección basada en principios humanistas.
    5. Cierre: Es la fase en el que el paciente se siente con la necesidad y la capacidad suficientes para generar, sin ayuda externa, sus propias estrategias vitales. Es un momento único y especial en cada paciente y puede enlazarse con otras formas de abordaje terapéutico más abiertos e integrales que promuevan su desarrollo y mejora personal.

Terapias de tercera generación:

 Terapia cognitivo Comportamental: el eje fundamental es el cambio y/o la modificación de pensamientos, actitudes, creencias y comportamientos. Hay diferentes aproximaciones terapéuticas, entre las más importante encontramos la Terapia Racional Emotiva, las Técnicas de Autocontrol Emocional  (técnicas de relajación, desensibilización sistemática, inoculación al estrés) y las técnicas en el desarrollo de la Inteligencia Emocional (habilidades sociales, asertividad, solución de problemas). 

Terapia de Aceptación y Compromiso: Es un tratamiento basado en las acciones valiosas del paciente, como medio fundamental para lograr un estado de bienestar. Parte de la teoría de los marcos relacionales, en la que se sensibiliza al paciente de la importancia del uso adecuado del lenguaje, de la aceptación de los eventos y de la redirección de la atención al “aquí y ahora”. Gran parte de nuestro sufrimiento se debe a la rigidez de nuestras creencias, al esfuerzo que aplicamos en la evitación de experiencias y a la inacción, impulsividad o persistencia en modelos de resolución inadaptados.

Terapia Dialéctica Conductual: Es un tipo de terapia cognitivo-conductual que utiliza la terapia individual y grupal para capacitar a las personas a desarrollar estrategias que le permitan darse cuenta que “vale la pena vivir”. Va dirigida a personas que presentan afectadas múltiples áreas funcionales (trastornos de personalidad, trastornos adictivos, depresión, trastorno de estrés post-traumático), enseñándoles que a pesar de sus dificultades, presentan fortalezas y potencialidades que les hacen únicos y valiosos. Son protocolos altamente estandarizados que enfocan las fases de la terapia al desarrollo de capacidades, fomento de la aceptación, mejora de la motivación y el control ambiental.

Terapia Integrativa de Parejas: Se dirige fundamentalmente a parejas y se aplica desde un enfoque contextual e integrativo. Su finalidad consiste en conseguir el equilibrio entre el cambio de determinadas situaciones disfuncionales y la aceptación del otro como vía para mejorar convivencia. La mayoría de los problemas de pareja se originan por la intransigencia hacia las diferentes formas de ser, siendo éstas percibidas como molestas, intolerables o indeseables. La rigidez y  el rechazo activan conflictos y recriminaciones que aumentan la distancia emocional y producen los desajustes de convivencia. Trabajar en la aceptación del otro ayuda a promover la cohesión, la tolerancia y el respeto para, en una segunda fase, generar los cambios necesarios que promuevan un mejor funcionamiento.

Mindfulness: Mindfulness o atención plena significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. Su práctica permite al paciente recuperar el equilibrio interno, desarrollando la consciencia de su cuerpo y de su mente, aumentando su discernimiento y la elección de conductas basadas en criterios humanistas y de desarrollo integral. Jon Kabat Zinn, reputado médico a nivel mundial fue quien hace 30 años introdujo la técnica para trabajar con pacientes que padecían patologías orgánicas (dolor crónico, cardiopatías, cáncer) pero que no evolucionaban adecuadamente debido al estrés psicológico.  Mindfulnees permite al paciente educar su atención y ser consciente, sin juzgar ni intentar cambiar nada. La investigación ha comprobado los beneficios a nivel neurológico, fundamentalmente  a nivel cortical, donde se observan una mayor conexión dendrítica en los centros de regulación e integración de información, favoreciendo un mayor autocontrol emocional.

Terapia familiar sistémica: La TFS trabaja con la familia desde un enfoque contextual, integrativo y funcional, entendiendo las interacciones entre los miembros como un producto de las reglas implícitas en la dinámica de la convivencia y con un carácter multicasual y no lineal. Esta aproximación permite una mayor sensibilidad a las diferencias con las que son percibidos los diferentes eventos, logrando establecer entre los miembros de la familia una mayor comprensión, respeto y aceptación, elementos fundamentales para la promoción de cambios y modificación en la dinámica familiar.

Coaching: El coaching es un método de intervención psicológica no directiva cuyo objetivo es facilitar a las personas conseguir sus objetivos desde un procedimiento no-directivo. La reflexión, la introspección y el autoconocimiento permiten al paciente reconocer sus potencialidades, analizar sus puntos de mejoras y descubrir estrategias de actuación que optimicen su adaptación y satisfacción personal. La clave para generar una estrategia basada en el coaching es la relación terapéutica: ésta debe basarse en la autenticidad, la habilidad para generar consciencia y el respeto hacia las potencialidades del paciente, sin ejercer presión o dirección sobre las vías en la solución de problemas o la toma de decisiones.

 

Niveles y ámbitos de intervención

Ambulatorio – multidisciplinar

Individual – grupo – familiar

ACEPTACIÓN Y COMPROMISO

Descubre más información sobre la Terapia de Aceptación y Compromiso, y de qué manera puede ayudarte la psicoterapia. Conoce una de las terapias más prometedoras con evidencia empírica en gran número de trastornos y dificultades psicológicas.

COMPROMISO DE CALIDAD

Nuestro equipo de psicólogos toma una serie de compromisos contigo con la finalidad de poder ofrecerte una atención de calidad. Conoce nuestros compromisos de calidad para una psicología basada en la evidencia empírica, respeto y calidez humana.

Abordajes Terapéuticos

La autoestima puede definirse como la valoración que hacemos de nosotros mismos como persona, y suele formarse en base a tanto lo que nos decimos sobre nosotros mismos como lo que nos dicen las personas con quien interactuamos.

La característica esencial de los trastornos del control de los impulsos es la dificultad para resistir un deseo, una tentación o necesidad que termina en un comportamiento o acto que resulta perjudicial para la propia persona o para los demás.

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos​

Estado de cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal; suele provocar diversos trastornos físicos y mentales